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Niños y tecnología: lo que necesitás saber

Hablemos de un tema que está en auge hoy en día y, por momentos, en el ojo de la tormenta: los niños y la tecnología ¿La exposición excesiva a estas nuevas herramientas puede resultar contraproducente para ellos? ¿Por qué prefieren jugar con un dispositivo antes que con sus amigos? Estos, y otros tópicos más, analizaremos en el siguiente artículo ¡Seguí leyendo!

niños y tecnología

A diario hablo en mi consultorio con padres preocupados por el uso que sus hijos/as le dan a la tecnología. Algunas de sus preguntas más frecuentes son: ¿Cuánto tiempo deben pasar frente a una pantalla? ¿Qué contenido deberían consumir? ¿Por qué prefiere jugar con la computadora, celular o tablet antes que con sus amigos? Bueno, desarrollemos algunas de ellas para brindar más claridad al tema. 

La tecnología no es tu enemigo

La tecnología es una herramienta y, como tal, puede ser muy dañina si se utiliza de manera incorrecta. Ahora bien, utilizada de un modo adecuado, puede ser una gran aliada para la crianza de los niños. Según el artículo «Niños en un mundo digital» publicado por UNICEF «Si se aprovecha de la manera correcta y es accesible a escala universal, la tecnología digital puede cambiar la situación de los niños que han quedado atrás –ya sea debido a la pobreza, la raza, el origen étnico, el género, la discapacidad, el desplazamiento o el aislamiento geográfico– al conectarlos a numerosas oportunidades y dotarles de las aptitudes que necesitan para tener éxito en un mundo digital».

 

¿Y cuándo se trata de niños menores a tres años?

Son numerosos los estudios que sostienen que los niños menores a tres años de edad no deberían usar pantallas por el impacto que estas tienen sobre su desarrollo psicomotor, del lenguaje, el manejo de las emociones y la formación del vinculo de apego. Pero quienes somos padres sabemos que, en la «vida real», esto no es tan sencillo de implementar. Hoy en día, la gran mayoría de hogares cuenta con por lo menos un celular o un televisor que se encuentran en constante uso y en espacios que son compartidos por toda la familia, lo que vuelve una tarea imposible mantenerlos alejados de estos dispositivos. 

La calidad del contenido digital, eso es lo que importa

Nuevamente, el problema no es la pantalla sino el uso que le damos a ella. Si bien no existe tal cosa como «cantidad correcta» de horas al día que un niño debería pasar en contacto con la tecnología, si puedo afirmar que no debería representar el 100 % de su tiempo. En este punto vale aclarar que es importante tener en cuenta la edad del niño en cuestión. Los niños pequeños no suelen permanecer mucho tiempo con la atención focalizada en el dispositivo ya que sus tiempos atencionales se caracterizan por ser cortos. A medida que crecen su capacidad de atención aumenta, lo que conduce a una mayor concentración a los estímulos emitidos por las pantallas de los diferentes dispositivos tecnológicos. 

Sugata Mitra, doctor en Física y Profesor de Tecnología Educativa de la Universidad de Newcastle, demostró con su proyecto, «Hole in the Wall» (agujero en la pared), que aún sin supervisión y educación los niños pueden ser autodidactas y aprender entre sí. La capacidad que tienen los niños para aprender por si solos a través del uso de las nuevas tecnologías es algo que aún hoy en día nos sigue sorprendiendo. 

 

¿Qué contenido deberían consumir en las pantallas?

Una vez más, el contenido que deben consumir en internet va a depender de la edad del niño. Hoy en día existen numerosas plataformas digitales en las cuales pueden aprender una gran cantidad de contenidos que están segmentados en función de la edad del infante. Lo aconsejable es, si de un juego se trata, comprobar que la edad recomendad condice con la de tu hijo/a y, por otro lado, monitorear su actividad, sobretodo si se trata de videos en internet. 

El contenido que consuma el niño dependerá de sus gustos y motivaciones personales, hay quienes prefieren utilizar los dispositivos para jugar juegos en línea y quienes los usan para ver vídeos de otros niños jugando (sobre gustos no hay nada escrito). Lo que debemos tener en claro como padres es que siempre que nuestro hijo/a esté en contacto con alguna pantalla, tenemos que estar presentes supervisando dicha actividad.

El por qué los niños prefieren pasar más tiempo jugando con sus dispositivos a hacerlo con amigos o por qué les cuesta sostener un juego con sus pares tiene múltiples aristas. Ya que es un asunto sumamente complejo, y el cual requiere de un análisis minucioso, desarrollaré sólo una de ellas que es la que consideró más relevante y es la que en psicología llamamos «interacción social». El contacto con el otro, el compartir experiencias y relacionarnos entre sí, es lo que nos ayuda a «entrenar» nuestras habilidades sociales. De ese contacto aprendemos a comunicarnos, regular ritmos de la comunicación, a decodificar emociones, entre tantas otras. 

Hoy estamos viendo niños y adolescentes a los cuáles les cuesta expresar de frente sus sentimientos, son incapaces de mantener conversaciones o encuentros sociales sin la seguridad que les brinda el WhatsApp o mensaje de texto. A los niños se les dificulta jugar con sus pares porque a los amigos no se los puede «apagar» si me hacen enojar, ni los puedo «reiniciar» si hacen algo que no me gusta. Mi mejor recomendación es que como padres compartamos más momentos «offline» con nuestros hijos/as, que pasemos más tiempo en contacto con la naturaleza, más juegos de mesa y menos tiempo conectados a internet (y esta recomendación aplica para todos los integrantes de la familia). 

¿Existe un mejor horario que otro para estar en línea?

El último punto a analizar es sobre el horario en el cual los niños deberían utilizar dispositivos tecnológicos. No existe un «horario indicado» para el uso de pantallas, pero sí podría afirmar que no es recomendable utilizar ningún tipo de dispositivo al menos una hora antes de dormir. Mi recomendación no sólo aplica a los menores de la casa, sino también a adolescentes y adultos. 

¿Por qué no deberíamos utilizar dispositivos tecnológicos antes de dormir? Simple, es porque a nuestro cerebro le lleva tiempo «desconectarse» y prepararse para el momento de descanso. Si continuamos utilizando pantallas, nuestro cerebro continuaría trabajando frente a los estímulos que el dispositivo emite y la calidad del sueño descendería.  

Muchos son los padres que llegan a mi consultorio preocupados porque sus hijos/as no duermen si no está el televisor prendido o que no saben en concreto a qué hora se durmieron porque, después de saludarlos, se fueron a dormir sin revisar si finalmente estaban descansando o seguían despiertos. Es por esto que vuelvo al punto más importante que tratamos en este artículo, la supervisión del consumo de pantallas. El uso de dispositivos tecnológicos no es para nada un aspecto negativo pero siempre debe ser utilizado bajo el control de un adulto mayor responsable.

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Para concluir, me gustaría ofrecerte una última recomendación, la que considero más importante. Tené siempre presente que la mejor pantalla para tu hijo/a sos vos. Jueguen juntos, pasen tiempo al aire libre, ríanse a carcajadas, porque la falta de ese tiempo compartido es mucho más peligroso para su desarrollo que el excesivo uso de la tecnología. 

Artículo escrito por:

Lic. en Psicología Agustina Duhau l MP: 1298.

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